BUENOS AIRES (Enviado especial).- La mayoría de la gente no suele enfrentar su destino en un momento perfectamente discernible de la vida. Marco Antonio Solís sí lo hizo. Fue cuando tenía 13 años y no conocía otra cosa que la adoración o el desenfreno. "Me acuerdo de que a esa edad soñaba con ser payaso, cantante o sacerdote. Hoy puedo decir que soy un poco las tres cosas", le confesó a LA GACETA en una charla íntima, durante el lanzamiento mundial de su último disco: "En total plenitud".
Sereno, luciendo una camisa clara y un jean desteñido, el cantante mexicano recibió al diario en una habitación de La Mansión, el exclusivo sector del hotel Four Seasons de la Recoleta, en el que hace años se hospedaron Madonna y Michael Jackson.
El enjambre de periodistas argentinos y extranjeros no habían sido convocados por alguna afamada estrella de rock, sino por uno de los baladistas latinos más destacados del momento. De hecho, antes de comenzar la conferencia de prensa (LA GACETA fue uno de los pocos medios que pudo conversar con el cantante a solas), Solís recibió un nuevo premio: el disco de plata por su último trabajo, a tan solo dos días de haber salido a la venta.
"Es un reconocimiento que agradezco enormemente", dijo al comenzar la charla. Durante 40 minutos Solís respondió preguntas de los periodistas y habló mucho del amor, de Dios y también de la esperanza. No dejó de recordar la odisea de los mineros chilenos ("su valentía nos demuestra que los milagros existen", apuntó) y tampoco se olvidó de la mujer, a quien le dedica casi todas sus canciones.
Terminada la conferencia, "El Buki" (apodo que le quedó de la época en que integraba el grupo Los Bukis) se retiró a otra habitación para charlar con algunos periodistas face to face, como él mismo había pedido. A LA GACETA le tocó entrar a las 15.30, el último turno después del famoso Juan Alberto "Muñeco" Mateyko, que ofició de presentador y, al mismo tiempo, lo entrevistó para la radio y la televisión.
En el interior de la habitación, que olía a rosas y vainilla, Solís aguardaba rodeado de sus colaboradores, sentado en un sillón frente a dos reflectores. "¿Así que eres de Tucumán?", disparó tras saludar amablemente y con una gran sonrisa.
- Sí, soy de Tucumán.
- Me dijeron que es una provincia hermosa? Tengo muchas ganas de ir. ¿De allí es Leo Dan?
- No. Leo Dan nació en Estación Atamisqui, Santiago del Estero.
- Ah. Entonces el que es de Tucumán debe ser Palito Ortega ¿no?
- Así es. Palito nació y fue gobernador de Tucumán.
- Ah?ya?ya. A Palito lo conocí en Miami hace muchos años, cuando ya había dejado la política. Y hasta compartí con él algún programa de Mateyko. Es una gran persona. Me va a encantar conocer su provincia.
- ¿Y cómo será el show que llevará a Tucumán? ¿Tiene las mismas características que los que brindará en el Luna Park?
- Si, es el mismo show. Llevamos nuestras cuerdas (hace el gesto de tocar un violín) y también nuestro cuerpo de bailarinas con el que hacemos algunos números movidos como para romper un poco con tanto romanticismo. En realidad ofrecemos algo muy digno. Algunos músicos tienen la costumbre de salir de gira por las ciudades chicas con la mitad de sus músicos. Ese no es mi caso. A mi me gusta llevar el mismo espectáculo a todos lados, sea un pueblo pequeño o una gran ciudad.
- ¿Por qué cuando era chico quería ser payaso, cantante o sacerdote?
- Ah?(se ríe un buen rato y luego toma un sorbo de Evian). A esa edad estaba descubriendo el mundo y comenzaba a preguntarme con más claridad qué iba a ser de mi vida. El sacerdocio me tocó un poco el alma. Creo que tal vez fue por todo ese misticismo que tiene la Iglesia. Fue precisamente en la Iglesia donde comencé a cantar y entonces mi gusto cambió. La música también comenzó a apropiarse de mi alma. Pero a medida que cantaba me iba dando cuenta de que también podía divertir a los demás haciendo morisquetas, contando chistes o poniendo caras graciosas. Me gustaba también la idea de actuar como payaso. Al final, me dedique a componer y a cantar, pero yo creo que hoy soy un poco las tres cosas: cantante, sacerdote y payaso.
- Pero Dios siempre está presente en sus discursos?
- Ah, eso sí. Soy muy creyente. Tengo una relación muy directa con él. Siempre estoy conectado.
- Y además de la mujer y de Dios, ¿qué otras cosas lo inspiran?
- Pues me inspira todo lo que va pasando en la vida. No planifico lo que quiero decir. Pienso que mi forma de sentir ya está en el aire. Yo no hago más que tomar eso que está ahí y plasmarlo en canciones. Soy como una antena receptora. No soy quien escribe las canciones.
- ¿Y quién las escribe entonces?
- Dios, yo creo. O alguien que es parte de Él. Y si es alguien que es parte de Él, pues ya es también Dios ¿no?
- Su nuevo disco se llama "En total plenitud". ¿Se siente usted totalmente pleno?
- Pues siempre hay alguna asignatura pendiente. Por ejemplo, ahorita estamos planeando retomar el proyecto de desembarcar en España con mucho más peso. Y eso me entusiasma. La ilusión y los proyectos nos ayudan a vivir.
- En su nuevo trabajo hay un tema que se llama "Hay de amores a amores" que habla muy elocuentemente del amor del hombre y la mujer, pero que en el video que filmó abarca al amor en su totalidad.
- Así es. Yo escribí ese tema para narrar la relación entre un hombre y una mujer. Pero, a medida que lo íbamos grabando, fui sintiendo que hoy existe mucho orgullo entre las relaciones y que hace falta que nos humanicemos. Esa fue la consigna. Después, cuando hicimos el video, la idea se fue ampliando y ya no fue sólo el amor de una mujer y un hombre, sino también el de una mujer a una mujer, es decir el amor homosexual, el de una madre y su hija y el de una abuela y su nieta. El tema engloba al amor en todo su esplendor.
- Pero la mujer sigue siendo su leiv motiv?
- Siempre. Son esenciales para mí. Pienso que son admirables por naturaleza. Yo admiro a la mujer desde el momento en el que puede dar vida. Toda mujer es de sumo respeto.
- ¿Podría definir quién es realmente Marco Antonio Solís?
- Soy un tipo afortunado que ha conseguido descubrir y desarrollar todas las facetas del ser humano: la de padre, esposo, hermano, hijo y amigo. Pero sobre todo, me siento privilegiado por poder escribir y cantar y que, encima, mi trabajo guste a la gente.
- Por último? ¿qué mensaje les deja a los tucumanos que lo irán a ver?
- Que va a ser un honor estar ahí. Y nuestro deseo es que los tucumanos puedan conectarse con nosotros y con nuestro espectáculo. Ojalá que nos puedan sentir en el corazón.